Los jóvenes de la jefatura Bandeng se consolidan como ciudadanos y custodios de sus «bosques sagrados vivos» en Camerún
En el oeste de Camerún, los bosques sagrados de la jefatura de Bandeng albergan una rica biodiversidad de especies vegetales y animales, varios manantiales y importantes zonas de rafia. Estos bosques no solo constituyen un patrimonio ecológico, porque también incluyen lugares culturales —espacios de memoria, espiritualidad y ayuda mutua— que conforman la identidad de las comunidades locales. Desde hace generaciones, la protección de estos bosques sagrados se basa en la responsabilidad colectiva de las comunidades locales gracias a las normas consuetudinarias, los conocimientos tradicionales y la vigilancia y el cuidado colectivos. Sin embargo, estos mismos bosques se enfrentan hoy en día a numerosas presiones: la expansión de las tierras agrícolas, la explotación insostenible de la biodiversidad, la pérdida progresiva de los conocimientos tradicionales, la disminución de la implicación de los jóvenes y los efectos del cambio climático. Ante estos retos, se ha concebido la iniciativa «Bosques Sagrados Vivos» para reforzar la conservación del patrimonio natural y cultural único del territorio de vida de los Bandeng. La iniciativa perseguirá este objetivo valorizando los conocimientos tradicionales, reforzando la cohesión social, consolidando la gobernanza comunitaria y fomentando el liderazgo de los jóvenes.
La iniciativa comenzará con una cartografía participativa del territorio de vida Bandeng, que permitirá documentar los límites de los bosques, los distintos lugares sagrados, las zonas de rafia, los manantiales, los hábitats naturales, así como las normas consuetudinarias que regulan su protección y uso. Los depositarios de los conocimientos tradicionales, las autoridades consuetudinarias, las mujeres y los jóvenes participarán conjuntamente en este trabajo de documentación, que permitirá preservar los conocimientos locales para las generaciones futuras. De hecho, la cartografía servirá de ocasión para crear varios Clubes Jóvenes Custodios de los Bosques Sagrados, espacios en los que los jóvenes aprenderán juntos, trabajarán juntos y asumirán progresivamente responsabilidades en la preservación de su patrimonio. Estos clubes permitirán a los jóvenes adquirir conocimientos sobre la historia de su territorio, así como sobre la biodiversidad, las prácticas culturales y los valores de solidaridad. Al participar en actividades de documentación, sensibilización y restauración ecológica, los jóvenes también desarrollarán un mayor respeto por los conocimientos y las habilidades transmitidas por las generaciones que les han precedido, reforzarán la confianza entre generaciones y desarrollarán su propio «espíritu de equipo». Serán ellos quienes elaboren fichas ilustradas sobre los lugares sagrados, en las que se incluya su historia, las especies vegetales y animales presentes, así como las normas comunitarias de acceso y uso de los recursos naturales, como, por ejemplo, la rafia.
Con la mediación de la organización local FIDEPE, la iniciativa fomentará el diálogo y el aprecio mutuo entre las autoridades tradicionales, las mujeres, el resto de miembros de las comunidades y los jóvenes. Estos intercambios se repetirán de forma periódica y reforzarán las normas locales de gobernanza, aportando una solución consensuada a determinados retos relacionados con el uso sostenible de los recursos naturales y promoviendo el cuidado colectivo del territorio de la jefatura de Bandeng. La iniciativa también contribuirá a apoyar la economía local mediante la creación de actividades generadoras de ingresos para los jóvenes. Se crearán grupos comunitarios o cooperativas para identificar y desarrollar las cadenas de valor económicas existentes. De este modo, los jóvenes aplicarán los conocimientos sobre el territorio de vida adquiridos en sus diálogos comunitarios —por ejemplo, el hecho de que la protección de los bosques sagrados contribuye directamente a la preservación de la biodiversidad, los recursos hídricos, las plantas medicinales, las prácticas culturales y los medios de subsistencia de las comunidades locales—. Además, se les animará a participar activamente en la gobernanza comunitaria de los bosques sagrados y las zonas de rafia, y a asumir parte de sus responsabilidades colectivas. Los Clubes de Jóvenes Custodios se convertirán así en auténticas escuelas de ciudadanía comunitaria, contribuyendo a formar una nueva generación capaz de garantizar la continuidad de los valores culturales, promover la paz social y reforzar la resiliencia de la comunidad ante los retos medioambientales y sociales.
A largo plazo, se espera que la iniciativa consolide los lazos de solidaridad dentro de la jefatura de Bandeng, al tiempo que ofrezca un modelo replicable en otros territorios de vida de Camerún. De hecho, la conservación de la biodiversidad depende tanto de la preservación de las culturas y los conocimientos tradicionales como de la mejora de los ingresos de toda la población, y de los jóvenes en particular. Los jóvenes deben convertirse progresivamente en custodios de sus territorios de vida, al tiempo que se convierten en actores clave de su propio desarrollo. Y esto es perfectamente posible si son capaces de comprender, vivir y transmitir los valores de solidaridad, responsabilidad y respeto por el patrimonio natural y cultural de sus comunidades.






























