Dos comunidades Yimkhiung aprenden habilidades prácticas unas de otras y se plantean colaborar como guardianas de un bosque rebosante de biodiversidad en el este de Nagaland (India)
Los Nagas son un grupo indígena transfronterizo con una larga historia de colonización, influencia misionera y militarización. Tras la independencia de la India del dominio británico, se produjo un prolongado periodo de conflicto armado, resistencia y negociaciones entre el Gobierno indio y los grupos insurgentes. A finales de la década de 1990, un acuerdo de alto el fuego dio por fin paso a un diálogo político pacífico con el Gobierno, que reconoció la cultura, la historia y la política únicas del pueblo Naga. Este reconocimiento también se refleja en disposiciones constitucionales que otorgan al pueblo Naga el derecho a practicar su cultura, sus leyes consuetudinarias y, lo que es más importante, la propiedad de la tierra. Hoy en día, en las aldeas situadas a lo largo de la cordillera de Saramati, en el este de Nagaland, diferentes clanes de los Naga Yimkhiung siguen siendo los guardianes ancestrales de más de 10 000 hectáreas de bosques tropicales, que albergan una biodiversidad extraordinaria. Aquí se han registrado más de 30 especies de mamíferos y 300 de aves, muchas de ellas endémicas y en peligro de extinción. Aún quedan muchas más por identificar y estudiar. La conservación de estos bosques y de la biodiversidad depende de la voluntad, la capacidad y la colaboración entre las comunidades que viven allí.
Para los Yimkhiung, estos bosques están profundamente ligados a su identidad, su cultura y sus sistemas consuetudinarios de gestión. Sin embargo, las comunidades de toda la zona gestionan sus tierras tradicionales, bosques y fauna silvestre mediante enfoques diversos, a menudo desarrollados de forma aislada. Los conflictos históricos, la desconfianza y la separación de larga data entre pueblos vecinos han limitado las oportunidades de aprender unas de otras o de colaborar para conservar los bosques y apoyar los medios de vida y el bienestar de la gente. Inevitablemente, esto también ha limitado la capacidad de mantener los conocimientos indígenas de generación en generación.
Agradecida por la idea y el liderazgo organizativo de la Global Diversity Foundation, la APKF está participando en el apoyo a dos comunidades Yimkhiung —Thanamir y Khongka— para que vuelvan a conectar, intercambien conocimientos y se transmitan mutuamente algunas de sus fortalezas complementarias. Thanamir lleva tiempo trabajando en su Programa de Conservación de Meramvong (MCP), monitoreando de forma eficaz la biodiversidad animal, identificando indicadores útiles y estableciendo una línea de base ecológica piloto para aves y mamíferos. Khongka ha recibido el apoyo de la Organización Internacional para el Bienestar de los Pueblos de las Zonas Fronterizas (IBAPWO), con la cual ha acumulado una excelente experiencia con viveros de plantas autóctonas, parcelas de restauración y programas de medios de vida. Esta iniciativa tenderá puentes entre las dos comunidades a través del intercambio de sus capacidades prácticas. Fomentará la confianza mutua, la reciprocidad y la solidaridad a través de intercambios estratégicos de conocimientos y habilidades, y de una reflexión conjunta sobre los retos y oportunidades a los que se enfrentan como guardianes de su territorio de vida compartido.
A lo largo de 18 meses, se planificarán y organizarán a nivel local una serie de intercambios a pequeña escala liderados por la comunidad, para que la gente de las comunidades de Thanamir y Khongka pueda compartir al máximo sus fortalezas complementarias. Los visitantes de Thanamir trabajarán codo con codo con sus anfitriones de Khongka para desarrollar métodos sencillos y adecuados al contexto local para el seguimiento de la biodiversidad. Y los visitantes de Khongka ayudarán a sus anfitriones de Thanamir a identificar y propagar especies vegetales adecuadas al entorno local, crear un pequeño vivero de especies autóctonas y establecer algunas parcelas piloto de restauración.
Las reuniones, que se celebrarán alternativamente en una y otra comunidad, no pretenden ni resolver conflictos históricos ni poner en marcha grandes iniciativas de restauración ecológica. Sin embargo, servirán de base para debatir los retos a los que se enfrentan ambas comunidades y sus logros. Proporcionarán a los miembros de las comunidades conocimientos prácticos, habilidades, herramientas e iniciativas incipientes que serán mantenidas, documentadas, adaptadas y ampliadas por las propias comunidades.
Los intercambios de aprendizaje entre pueblos también reunirán a ancianos y jóvenes, líderes y gente corriente y, con la ayuda de mentores de confianza, pondrán en marcha una reflexión conjunta sobre los esfuerzos comunes para gobernar, gestionar y conservar su bosque ancestral. Solo las propias comunidades decidirán si están listas para superar sus interacciones, históricamente limitadas, y trabajar juntas. Sin embargo, esperamos que compartir capacidades y reconocer una responsabilidad compartida por su territorio de vida dé lugar a una mayor solidaridad y una colaboración duradera para asumir juntos esa responsabilidad.











